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Preto-Intro

mayo 10, 2007

El cielo siempre es azul.Mirandolo desde donde puedas. A traves de una ventana,al amparo de una columna. O en medio del ondulante movimiento de un barco. Siete semanas desde el puerto, y el color se sigue manteniendo.

Claro, es innegable que la madera se ha ido enmoheciendo.La comida empieza a perder gusto.Y el agua de mar ya no parece tan imposible de digerir. Los animos se caldean, las alianzas se alistan. Pero nadie se anima a dar el primer paso.Todos andan mas ocupados, estando al pendiente del unico miembro de la tripulacion que es diferente a todos.

Una mujer.

De piel canela.Labios pequeños,manos delicadas,mirada esquiva.Y debajo de todos los velos que la cubren, dueña de una perfecta silueta. Que ya ha hecho perder la razon a mas de uno de los incautos tripulantes.

Parece de ensueño que pueda recorrer con cierta libertad la cubierta.Y parte de la planta inferior.Como si el peligro no la pudiera acechar a la vuelta de cada madero. Inocencia o malicia.

Quien podria decirlo.El caso es simple. Los tiene donde los quiere y necesita.

Ellos no le saltaran encima,mientras no esten seguros de que los demas no haran lo propio, si alguno se avalanza.Se ha encargado de mostrar lo debido e indebido a cada cual. Por lo que ninguno puede andarse pensando en compartir. Y mientras la tencion esta en el aire. El unico medio de conciliacion es el trabajo. Y aunque siete semanas es una tiempo mas que largo.Segun pudo contastar con el capitan y el encargado de los mapas.Lo que originalmente estaba pensado para 20 semanas,puede haberse reducido a la mitad.Su parte esta hecha.Ahora depende de las aguas y los buenos augurios de los vientos para lograr llegar con bien. Ahi, a quien sabe donde. Ahi donde debera perecer. No hay prisas, pero igual los apura. Sera que todo es mas sencillo cuando viene de golpe.Te hiere,pero es un dolor que puedes dejar pasar. Despues de todo, no tuviste tiempo para pensar porque. Y atormentarte asi con la sola idea de enfrentar el momento cumbre.

Poco es lo que sabe del lugar. Mucho menos del ejecutor.Pero si recuerda los concejos de familia. De una madre ausente, le quedan recuerdos de largas tardes bajo las luces de los faroles.Alimentados con aceite,que ellas mismas extraian en molinetes a mano. Y muchas horas de paciencia esperando poder quedarse con elflitrado mas impuro para llenar las lamparas de toda la casa.

Una labor titanica, si estimamos tan solo los patios.Cons sus treinta faroles estrategicamente posicionados. Pensados en mostrarle el camino al padre y los ilustres invitados. Otra sombra mas en la vida de nuestra inquieta protagonista.

Quien por ahora, no deja de contar las estrellas, esperando poder hallar la minima variacion que le indique que lejos. Muy lejos de ahi aun. Se encuentra el destino al que debe arribar.

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